
SALAMANCA, GTO. – Las calles de Valtierrilla, la comunidad más grande de Salamanca, se convirtieron durante tres días en el epicentro de una tradición que late con fuerza desde hace más de un siglo. Entre el estruendo de los tambores, el aroma a incienso y el colorido de los penachos, los habitantes celebraron con fervor la festividad de la Santa Cruz.
Un centenario de fe e identidad
Lo que comenzó hace más de 100 años como una expresión de fe local, se ha transformado en una de las festividades más esperadas de la región. Para los habitantes, esta celebración es el pilar de su identidad cultural y el vehículo principal para transmitir sus raíces a las nuevas generaciones.
En esta edición, la participación fue masiva, poco más de 3 mil personas se congregaron para presenciar los festejos, existen cerca de 11 agrupaciones de apaches, comanches y concheros mantuvieron vivo el ritmo durante el 1, 2 y 3 de mayo.
El evento se distingue por la unión vecinal, donde las familias locales organizan convivencias y preparan alimentos para los danzantes, cumpliendo así con mandas y promesas religiosas.
Un cierre espectacular
El clímax de la celebración llegó la noche del domingo 3 de mayo. El cielo de Valtierrilla se iluminó con un espectáculo de piromusical que duró casi 10 minutos. A diferencia de la pirotecnia convencional, las luces y explosiones de color bailaron al son de la música, dejando a los asistentes maravillados y marcando el cierre de tres días de intensa actividad.
«Esta fiesta representa mucho más que religión; es la forma en que preservamos quiénes somos y fortalecemos los lazos con nuestros vecinos», comentó uno de los habitantes.
Con la participación de las nuevas generaciones integradas en los grupos de danza, Valtierrilla asegura que la tradición de la Santa Cruz seguirá resonando en sus calles por muchos años más.