SALAMANCA, Gto. – La crisis de seguridad que azota a la región cobró una nueva víctima, esta vez en el ámbito de las tradiciones. Habitantes y autoridades eclesiásticas de la comunidad de San Juan de Razos tomaron la dolorosa decisión de cancelar las fiestas patronales programadas para este 24 de junio. La suspensión ocurre tras el trágico ataque armado que cobró la vida de seis personas, entre ellas varios menores de edad, enlutando por completo a una familia y sembrando el miedo en la localidad.
La Fiesta de San Juan, que conmemora el nacimiento de San Juan Bautista, es una de las tradiciones más antiguas y populares del estado. Particularmente en Guanajuato cuenta con un fuerte arraigo histórico —ligado también a las celebraciones de la Presa de la Olla—, por lo que su cancelación representa un duro golpe a la identidad y el tejido social de la comunidad.
«Nos duele cada masacre»: Monseñor Enrique Díaz
Durante su mensaje dominical, el Obispo de la Diócesis de Irapuato, Monseñor Enrique Díaz, lamentó profundamente el asesinato de los jóvenes y cuestionó las narrativas oficiales que intentan minimizar la violencia con estadísticas de reducción delictiva.
»Nos duele cada masacre. Queda uno sorprendido de cómo se dan estas masacres así tan graves y tan frecuentes en medio de nosotros. A pesar de que nos digan que los números van mejorando, es difícil decirle a una persona: ‘han disminuido los porcentajes de muertes’. ¿Cómo le digo eso a una mamá o a un papá de un joven o niño que ha sido herido o ha fallecido?», expresó el prelado.
Sacerdotes mantienen labor pastoral pese al peligro
A pesar del clima de inseguridad, el Obispo destacó el compromiso de los párrocos de la diócesis, quienes continúan acudiendo a las capillas de las distintas comunidades para realizar sus actividades y reunirse con los grupos de pastoral, aun cuando los propios feligreses les advierten sobre los horarios de mayor riesgo.
»Yo felicito a los sacerdotes que, a pesar de eso, acuden a sus actividades, a sus visitas», señaló Monseñor Díaz.
El líder religioso añadió que la presencia de los sacerdotes en las zonas vulnerables inyecta valentía y esperanza a los habitantes, ayudándoles a mantener la fe en que la situación puede cambiar positivamente.
Una alarmante constante en las comunidades
La cancelación en San Juan de Razos no es un hecho aislado en el municipio. La violencia ha forzado la suspensión de múltiples festividades religiosas en los últimos meses. Apenas el pasado mes de mayo, la comunidad de La Luz se vio obligada a cancelar sus celebraciones por motivos similares. A esta lista de comunidades afectadas por la delincuencia se suman también Valtierrilla, Uruétaro y Labor de Valtierra, reflejando un panorama generalizado de temor que mantiene paralizadas las tradiciones comunitarias en la región.