El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, aseguró que la celebración del Mundial de Futbol no cambia la realidad que enfrenta México, donde persisten las desapariciones, la violencia y la demanda de justicia por parte de miles de familias.
El líder de la Iglesia católica advirtió que el entusiasmo generado por el torneo deportivo contrasta con un país que continúa enfrentando problemas de inseguridad, además de un escenario internacional marcado por guerras, migración, hambre y crisis económicas y sociales.
Señaló que las celebraciones no pueden hacer olvidar el dolor de las personas que buscan a sus familiares desaparecidos ni las exigencias de seguridad y justicia que permanecen sin respuesta.
También sostuvo que el mundo atraviesa un periodo de incertidumbre, con conflictos armados y tensiones que afectan a distintas regiones, mientras millones de personas enfrentan desplazamientos, discriminación y condiciones de vulnerabilidad.
Ante este panorama, el obispo llamó a mantener la esperanza y a fortalecer los esfuerzos para construir una sociedad con mayor paz, justicia y solidaridad, sin perder de vista las problemáticas que afectan a la población.