Irapuato, Gto.- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz, calificó como un «hecho doloroso y una tragedia que enluta a familias enteras» la intoxicación masiva ocurrida en una fiesta de XV años en Salamanca, la cual ha dejado hasta el momento un saldo de tres personas fallecidas y 11 hospitalizadas por el presunto consumo de tequila adulterado.
Durante su conferencia de prensa dominical, el prelado expresó su profunda cercanía y solidaridad con las familias afectadas, manifestando la consternación que vive la comunidad ante un hecho de esta naturaleza.
»Es una tragedia que consterna a toda la comunidad. No podemos normalizar que en una fiesta de celebración la vida se apague por algo tan básico como una bebida adulterada», señaló de manera enérgica el líder católico.
Un llamado de atención contra la normalización y la impunidad
Monseñor Enrique Díaz hizo un firme llamado a las autoridades competentes para que realicen una investigación profunda, rigurosa y sin omisiones, con el objetivo de esclarecer cómo ocurrieron los hechos y aplicar las sanciones correspondientes a los responsables de la distribución del producto letal.
El obispo advirtió que este caso pone en evidencia el grave riesgo que representa la comercialización irregular de bebidas alcohólicas y otras mercancías que ponen en peligro la salud pública, alertando que el peligro persiste incluso al realizar compras en establecimientos que aparentan ser formales o seguros.
»Lo que pasó en Salamanca debe ser un llamado de atención para todos: autoridades, comerciantes y ciudadanía. Necesitamos más vigilancia y más conciencia. No queremos que esta historia se repita en ninguna otra comunidad del estado», insistió el prelado.
El contexto de la tragedia
Las declaraciones del obispo se dan luego de que la Secretaría de Salud de Guanajuato confirmara el ingreso de 11 personas al Hospital de la Gente de Salamanca con síntomas graves de intoxicación —como visión borrosa, vómito, hipotermia y somnolencia profunda— tras asistir a una celebración el pasado sábado en la comunidad de Puerto de Valle. Entre los hospitalizados se reportan cuatro pacientes graves, incluidos dos menores de 15 y 16 años.
Mientras el representante de la Iglesia Católica exige justicia y mayor conciencia social, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato ya abrió una carpeta de investigación y mantiene el despliegue de peritos para rastrear el origen del alcohol, presuntamente contaminado con metanol, y dar con los distribuidores de las botellas selladas que terminaron con la vida de tres personas.