SALAMANCA, GTO.– El silencio en la comunidad del Zapote de Negrete se siente pesado, lleno de una profunda nostalgia. En este rincón de Salamanca, la familia de San Juana González, una mujer de 36 años y conocida comerciante de comida, intenta asimilar una tragedia que llegó vestida de celebración. San Juana es una de las personas que perdieron la vida a causa de la intoxicación por alcohol adulterado, una crisis que hoy mantiene en vilo a la región.
Lo que debió ser una noche de alegría el pasado sábado, durante una fiesta de quince años en la comunidad vecina de Puerto de Valle, se transformó en una pesadilla. San Juana regresó a su hogar, pero los devastadores efectos del veneno oculto en la bebida no le dieron tregua.
Su familia relató con dolor los últimos momentos de su partida. Ella falleció en su propia casa. Al percatarse de la gravedad de sus síntomas, los suyos intentaron desesperadamente trasladarla para que recibiera atención médica de urgencia, pero el tiempo y los efectos de la sustancia adulterada jugaron en su contra: cuando buscaron la ayuda de los doctores, ya era demasiado tarde.
«Tratamos de llevarla, pero ya no se pudo hacer nada», compartieron sus allegados con impotencia, recordando a San Juana como una mujer trabajadora que diariamente se ganaba la vida con la venta de alimentos.
Hoy, en medio del luto y el vacío que deja su ausencia, los familiares de San Juana no solo lloran su partida; también alzan la voz. Con la exigencia firme de que su muerte no quede impune, han solicitado a las autoridades una investigación exhaustiva que llegue hasta las últimas consecuencias. Piden que se rastree de manera urgente la procedencia de la bebida letal y se castigue con todo el peso de la ley a quien la comercializó, para evitar que más familias sigan viviendo este infierno.