Salamanca, Gto. — Con un profundo espíritu de fe, unidad y esperanza, la comunidad católica de Salamanca se congregó este 4 de junio para celebrar la Solemnidad de Corpus Christi. La celebración litúrgica, que tuvo lugar en el Santuario Diocesano del Señor del Hospital, invitó a los fieles a renovar su devoción a Jesús Sacramentado.
La Santa Misa de las 12:00 horas fue presidida por el Obispo de la Diócesis, Monseñor Enrique Díaz Díaz. Durante la celebración, el prelado ofreció una dedicatoria muy especial: reconoció el esfuerzo y la devoción de los gremios locales que dan vida a esta fiesta, y de manera muy particular, dedicó la eucaristía a las víctimas de los recientes hechos dolosos que han consternado al municipio de Salamanca, elevando una oración por el descanso de los fallecidos y el consuelo de sus familias.
En su homilía, Mons. Enrique Díaz instó a la comunidad a ser testimonios vivos de paz y comunión, invitando a la reflexión ante la situación actual para proclamar la presencia viva de Jesús como una fuente de esperanza en momentos difíciles.
Tradición y Devoción: El paso de los Gremios
A la par del mensaje de paz, se vivió el tradicional relevo de los gremios, una de las festividades más arraigadas en el corazón de los salmantinos:
• Entrada: Correspondió el turno al gremio de los panaderos, quienes con alegría ingresaron al santuario para rendir honores.
• Salida: Concluyeron sus actividades los gremios de Herreros, Alumineros y Torneros, tras haber participado activamente en las jornadas previas.
Al grito unísono de «¡Viva Jesús Sacramentado!» y «¡Viva Cristo Rey!», los asistentes manifestaron su fervor religioso en una jornada marcada por la fe y la memoria comunitaria.