Los avances tecnológicos y las transformaciones sociales han traído beneficios para la población, pero también nuevos riesgos que impactan la convivencia humana, afirmó el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, al reflexionar sobre los cambios observados a lo largo de las últimas décadas.
En su conferencia dominical, el líder de la Diócesis señaló que la sociedad actual se encuentra en una etapa de profundas modificaciones que han transformado la forma de relacionarse, de vivir la fe y de entender el valor de la persona.
El prelado consideró que uno de los principales desafíos de la actualidad es el crecimiento de entornos tecnológicos que, aunque facilitan la comunicación, también han contribuido al debilitamiento del contacto humano directo y de los vínculos comunitarios.
Asimismo, indicó que existe una aparente contradicción entre la creciente defensa de los derechos humanos y la disminución de prácticas cotidianas que fortalecen el respeto, la cercanía y la solidaridad entre las personas.
Díaz Díaz también observó cambios significativos en el ámbito religioso, donde la fe ha transitado de expresiones más tradicionales a formas que demandan una participación personal más consciente, en un contexto menos favorable para la práctica religiosa.
El obispo sostuvo que cada etapa histórica presenta oportunidades de mejora y también retos inéditos, por lo que consideró necesario analizar los cambios sociales desde una perspectiva crítica que permita reconocer tanto los avances alcanzados como las dificultades que permanecen vigentes.