CIUDAD DE MÉXICO.– Lo que prometía ser una fiesta total en el corazón de la capital del país estuvo a punto de transformarse en una tragedia. Caos, aglomeraciones masivas y una absoluta falta de información marcaron la jornada en el Centro Histórico de la CDMX, donde miles de aficionados mexicanos se congregaron para presenciar el debut de la Selección Nacional en el arranque del torneo de balompié.
El principal punto de conflicto se originó en los accesos del recinto. Para recibir a la multitud, los organizadores habilitaron únicamente una puerta con dos entradas de apenas un metro de ancho. El embudo humano no tardó en colapsar la zona, generando minutos de alta tensión y desesperación entre los asistentes que empujaban por ingresar.
Ante el riesgo inminente de una estampida y la evidente incapacidad para controlar el flujo, las autoridades capitalinas se vieron obligadas a abrir los filtros por completo, permitiendo el libre acceso de la multitud para salvaguardar la integridad física de los presentes.
Empujones, riñas y golpes de calor
Aunque el ambiente general intentó mantener el espíritu festivo, la desorganización cobró factura. Durante las horas de mayor concentración se registraron múltiples empujones, pequeños altercados y riñas entre los asistentes que disputaban un lugar.
Asimismo, los servicios de emergencia tuvieron que atender a varias personas que sufrieron desmayos por insolación y deshidratación, producto de las altas temperaturas y el hacinamiento. Hasta el momento, el saldo se reporta sin afectaciones de gravedad, pero con un amargo sabor de boca para los asistentes debido a las severas fallas en la logística de seguridad.