El Congreso del Estado aprobó por unanimidad reformas al Código Penal para incorporar el delito de violencia vicaria, una medida que busca fortalecer la protección de mujeres, niñas y niños frente a una de las formas más graves de agresión dentro del entorno familiar.
Durante la presentación del dictamen, la diputada Susana Bermúdez Cano subrayó que Guanajuato da un paso decisivo al reconocer esta conducta como un delito autónomo, separado de la violencia familiar, con el objetivo de generar una verdadera función disuasiva mediante el poder punitivo del Estado.
Con la reforma se establece que quien ejerza violencia contra una mujer con la que tenga o haya tenido una relación afectiva, utilizando a hijas, hijos, familiares o personas cercanas para causarle daño, podrá enfrentar penas de tres a siete años de prisión, además de multas de 300 a 700 días y la suspensión o pérdida de derechos de patria potestad, tutela o custodia, según corresponda.
La legislación también precisa diversas conductas que constituyen violencia vicaria, como amenazar con dañar a las hijas o hijos de la víctima, impedir la convivencia con ellos, utilizarlos para obtener información sobre la madre, sustraerlos u ocultarlos, manipularlos para generar rechazo hacia ella o incluso promover acciones legales con hechos falsos para arrebatar la custodia.
Al respecto, Susana Bermúdez destacó que el diseño de esta reforma es pionero, pues garantiza que la mujer víctima no sea criminalizada durante el proceso, además de reconocer el daño deliberado al vínculo materno-filial y la instrumentalización de hijas, hijos o personas allegadas como herramientas de control y agresión.
La legisladora añadió que esta modificación integra elementos fundamentales como la perspectiva de género y el interés superior de la niñez, al tiempo que armoniza la legislación estatal con instrumentos internacionales de protección a las mujeres.
En tribuna también se pronunciaron a favor del dictamen las diputadas Ruth Noemí Tiscareño Agoitia, María Eugenia García Oliveros, Sandra Alicia Pedroza Orozco y María del Pilar Gómez Enríquez, quienes coincidieron en que tipificar la violencia vicaria permitirá visibilizar y sancionar una práctica que afecta gravemente a mujeres y a sus hijas e hijos.