SALAMANCA, GTO. — La creciente presión y las intimidaciones por parte de grupos delictivos dedicados a la extorsión han forzado el cierre de al menos dos establecimientos comerciales en la zona sur del municipio en las últimas semanas. Los afectados denuncian cobros arbitrarios, amedrentamiento con armas de fuego y amenazas directas contra sus familias.
El modus operandi: Cobros arbitrarios y amagos
Un comerciante del ramo de alimentos, quien solicitó el anonimato por motivos de seguridad, relató cómo la exigencia de dinero escaló de manera insostenible. A pesar de haber cubierto los montos exigidos inicialmente, los agresores continuaron demandando pagos bajo el amparo de supuestas cuotas obligatorias que aumentaban día con día ante cualquier negativa.
Posición de las autoridades
El director de Seguridad Pública municipal, Juan Pablo Ramírez Talavera, ha reconocido con anterioridad que la delincuencia organizada utiliza mecanismos de presión económica y cobros forzados para asfixiar a los pequeños comercios, situación que ha detonado episodios de violencia en zonas de alta actividad comercial, como los alrededores del mercado Tomasa Esteves.
Las autoridades instan a los comerciantes a reportar estos hechos de forma anónima y evitar caer en redes de chantaje que pongan en riesgo su patrimonio o su integridad física. Por su parte, los afectados hicieron un llamado a la comunidad empresarial a no ceder ante estas exigencias y buscar protección antes de comprometer la seguridad de sus familias.