Los recientes asesinatos y agresiones contra personas inocentes en Guanajuato motivaron un llamado de la Iglesia católica para detener la violencia que sigue afectando a la población civil.
El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, manifestó su preocupación por los casos en los que menores de edad y ciudadanos sin vínculo con actividades ilícitas han perdido la vida en medio de ataques armados.
Indicó que la violencia ha dejado de impactar únicamente a quienes participan en actividades delictivas y ahora alcanza de manera constante a familias enteras y personas que nada tienen que ver con los conflictos criminales.
Aseguró que la situación ha generado miedo entre la población y una creciente exigencia de resultados concretos para recuperar la tranquilidad en las calles.
El prelado también advirtió sobre la necesidad de atender los factores que empujan a jóvenes hacia la delincuencia, pues consideró que el problema requiere una respuesta integral.
Con este llamado, la Diócesis de Irapuato se sumó a las voces que exigen un alto a la violencia y mayores esfuerzos para proteger a la población inocente de Guanajuato.