El presidente municipal de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, aseguró que en administraciones anteriores policías, agentes ministeriales e incluso integrantes de grupos delictivos, a quienes se refirió como «los malos», presionaban a mujeres víctimas de violencia para que retiraran las denuncias que presentaban.
En la conferencia de prensa semanal del eje de seguridad, afirmó que esta situación debilitó la confianza en las instituciones de seguridad y procuración de justicia.
El alcalde sostuvo que las víctimas enfrentaban presión tanto de quienes presuntamente ejercían la violencia como de servidores públicos que debían garantizar su protección, lo que provocó que durante años muchas mujeres desistieran de continuar con los procesos legales o simplemente evitaran denunciar.
Ramírez Sánchez consideró que esas prácticas generaron una profunda desconfianza hacia las autoridades, lo que contribuyó al subregistro de casos de violencia contra las mujeres y dificultó el acceso de víctimas, así como de niñas y niños, a mecanismos de protección institucional.
El presidente municipal afirmó que actualmente la administración busca visibilizar esta problemática para incentivar que más víctimas acudan a denunciar y reciban atención, al señalar que el incremento en las denuncias responde a una mayor confianza de la población en las instituciones.
Añadió que el municipio también ha identificado consecuencias sociales de la violencia de género, entre ellas mujeres que abandonaron sus estudios universitarios o modificaron por completo su proyecto de vida a causa de las agresiones sufridas, por lo que algunas han sido incorporadas a programas de apoyo.
Ramírez Sánchez señaló que la estrategia municipal contempla el fortalecimiento de la Policía de Género y de los programas de atención a víctimas, con el objetivo de brindar acompañamiento y protección a las mujeres que decidan romper el silencio y denunciar hechos de violencia.