SALAMANCA, GTO. – Con la llegada del Miércoles de Ceniza, los mercados de Salamanca, particularmente el Tomasa Esteves, se transforman en el epicentro de una de las tradiciones más arraigadas de Guanajuato: la preparación de las 7 Cazuelas. Este ritual gastronómico, que marca el inicio de la vigilia, no solo representa un acto de fe para las familias salmantinas, sino también un motor económico crucial para los comerciantes locales.
El ritual de los siete platillos
La costumbre dicta que durante los viernes de Cuaresma y la Semana Mayor, se deben servir siete platillos distintos en alusión a las siete palabras de Cristo en la cruz o a la visita de los siete templos. En las fondas del mercado y en los hogares salmantinos, el menú tradicional se mantiene fiel a la herencia regional:
• Habas y Lentejas: Guisadas con jitomate, cebolla y cilantro.
• Nopales con Pipián: Una mezcla de semillas tostadas y chiles que es el sello de la región.
• Tortitas de Camarón: Acompañadas generalmente de mole o nopales.
• Pescado Seco o en Filete: Ya sea capeado o en caldo.
• Tortitas de Papa: Una opción económica y popular.
• Capirotada: El postre indispensable elaborado con pan tostado, piloncillo, queso y frutos secos.
• Agua de Ensalada: Bebida típica a base de lechuga, plátano, manzana y betabel.
Panorama Económico: Precios y Ventas 2026
A pesar de los desafíos económicos, los locatarios del mercado Tomasa Esteves reportan una afluencia constante de ciudadanos. Según los comerciantes, los precios han mostrado variaciones respecto al año anterior, obligando a las familias a ajustar su presupuesto:
• Pescados y Mariscos: El filete de pescado se cotiza entre los 140 y 180 pesos por kilo, mientras que la mojarra es la opción más buscada por su precio accesible.
• Camarón Seco: Ingrediente clave para el pipián y las tortitas, ronda los 220 y 260 pesos el kilo, vendiéndose principalmente en porciones pequeñas.
• Legumbres: Las habas y lentejas se mantienen estables entre 45 y 60 pesos el kilo, siendo el pilar de la comida de vigilia por su rendimiento.
Un respiro para el comercio local
Para los locatarios, la temporada de Cuaresma representa una de las épocas de mayores ventas del año, superando incluso a las festividades decembrinas en el sector de alimentos frescos y semillas.
»Es la temporada donde la gente busca más lo natural; los nopales, las habas y el chile para el pipián no faltan en la mesa salmantina», comentó uno de los comerciantes del área de verduras. A pesar de la inflación, la «comida de cuaresma» sigue siendo una prioridad para los habitantes de Salamanca, quienes ven en estos platillos una forma de preservar su identidad cultural y religiosa.