SALAMANCA, GTO. – Más allá de la crisis ambiental que se vivió en las primeras horas del 2026, las celebraciones de Nochevieja han dejado una huella física y costosa en la infraestructura urbana de Salamanca. La tradicional quema de fogatas y «monos de año viejo» sobre la vía pública ha provocado daños directos en la cinta asfáltica de las calles más transitadas del municipio.

El calor: enemigo del asfalto.
Expertos y reportes ciudadanos señalan que el deterioro detectado en diversas vialidades no se debe necesariamente a la mala calidad del material, sino al impacto térmico extremo. Al encender fogatas directamente sobre el pavimento, la fuente de calor provoca que los componentes del asfalto se expandan y pierdan su capacidad de cohesión, lo que genera que el material se desprenda de la base.
Vialidades afectadas.
Un ejemplo claro de esta situación se observa en la calle Hidalgo, una de las arterias principales de la ciudad. En varios tramos de esta vialidad se pueden apreciar «huellas de quema» donde el asfalto se encuentra visiblemente levantado y agrietado. Esta escena se repite en diversas zonas de la mancha urbana donde los festejos se realizaron en el arroyo vehicular.
Consecuencias a mediano plazo.
La principal preocupación radica en la reducción del tiempo de vida de las calles. Los daños superficiales causados por el fuego son el inicio de un problema mayor:
• Formación de baches: El pavimento debilitado comenzará a desmoronarse con el paso constante de los vehículos.
• Filtraciones: Al perder la capa protectora, el agua de lluvia penetrará con mayor facilidad, acelerando la aparición de baches profundos antes de que la calle cumpla su ciclo de vida útil.
• Gasto público: Estas afectaciones obligarán a realizar trabajos de bacheo y reencarpetado prematuros, impactando el presupuesto municipal de obras públicas.