SALAMANCA, GTO. – Como cada año, el corazón de Salamanca se alista para una de sus festividades más íntimas y representativas: el Viernes de Dolores. Mañana, las calles del centro histórico se llenarán del aroma a hinojo y manzanilla, pero es en la emblemática calle Albino García donde se custodia uno de los tesoros más grandes de esta tradición.
En una de las casonas más icónicas de esta zona, los preparativos ya han comenzado. Entre flores, ceras y el montaje del altar a la «Virgen Dolorosa», la familia anfitriona se dispone a recibir a cientos de salmantinos que, año con año, acuden para cumplir con el rito de preguntar: «¿Ya lloró la Virgen?».
El Agua de Dolores: Un regalo para el alma
El punto culminante de esta visita es el reparto de la tradicional agua fresca de betabel, una receta que en esta casa de Albino García se prepara con especial esmero. Los ingredientes no son casualidad; cada trozo de fruta y cada hortaliza guardan un significado:
• El betabel: Simboliza la sangre de Cristo y las lágrimas de María.
• La lechuga, manzana y plátano: Representan la humildad y los frutos de la tierra en tiempos de reflexión.
Un llamado a la identidad salmantina
Este evento no solo es un acto de fe, sino un pilar de la identidad local. Se espera que desde el mediodía, las filas de feligreses comiencen a formarse para recibir su vaso de agua y admirar el altar, el cual es considerado una verdadera joya del arte popular y religioso en el municipio.
Las autoridades y los organizadores locales invitan a la ciudadanía a asistir con orden y respeto, recordando que entrar a estas casas es entrar a la historia viva de Salamanca. Se recomienda a los asistentes acudir temprano, ya que la hospitalidad de esta icónica finca suele atraer a una gran multitud que busca refrescarse tanto física como espiritualmente.