El delegado estatal del PRI, Eligio González Farías, aseguró que la violencia en los municipios de México refleja una crisis de seguridad derivada de la relación de complicidad entre autoridades y grupos criminales.
González Farías enfatizó que, aunque algunos casos son más notorios que otros, la realidad en el país es que numerosos municipios enfrentan amenazas constantes que afectan la vida cotidiana de sus habitantes.
El dirigente priista explicó que los grupos delictivos imponen precios sobre productos básicos como limón, aguacate, pollo o tortilla, una práctica que evidencia la penetración del crimen organizado en la economía local.
Señaló que esta situación no solo implica riesgos de extorsión, sino también una amenaza directa a la integridad de los ciudadanos, quienes viven bajo presión y miedo constante.
El delegado del PRI resaltó que la obligación del gobierno es garantizar seguridad y estabilidad. La falta de capacidad en las autoridades genera un vacío de control que los grupos delictivos aprovechan para expandir su influencia.
González Farías destacó que la complicidad puede tener distintos matices, desde la presión hasta la conveniencia personal de algunos funcionarios, pero en todos los casos perjudica a la sociedad.
El dirigente priista también alertó que esta situación compromete la confianza de la ciudadanía en las instituciones y debilita el estado de derecho, incrementando la percepción de impunidad.
Finalmente, llamó a reforzar la cooperación entre autoridades y municipios para recuperar la seguridad y frenar la influencia del crimen organizado en las comunidades afectadas.