SALAMANCA, GTO. – Lo que debería ser uno de los estandartes de infraestructura de la actual administración, el puente de Héroes de Cananea, se ha convertido en un «tianguis» para la delincuencia. La falta de monitoreo y patrullaje en la parte baja de la estructura ha permitido que los «amantes de lo ajeno» desmantelen activamente el equipo urbano y deportivo, afectando tanto al erario público como a la convivencia social.
Delincuencia alcanza áreas deportivas
El deterioro no se limita a la infraestructura vial. Ciudadanos reportan que la cancha de básquetbol ubicada en la zona ya presenta daños considerables; el alambrado perimetral luce deteriorado y, en varios tramos, las mallas ya fueron robadas, dejando el espacio desprotegido y con una imagen de abandono evidente.
El botín: Alumbrado y registros de CFE
A este daño se suma el robo de diversas tapas de registro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), incluyendo una de aluminio de grandes dimensiones. Estos huecos en el suelo representan un peligro mortal para peatones y ciclistas que transitan en la oscuridad.
La audacia de los criminales ha llegado al extremo de intentar sustraer equipo pesado. Según declaraciones previas del Director de Servicios Públicos, se detectó incluso un poste de luz que había sido desmontado y ocultado estratégicamente para ser retirado posteriormente, confirmando que los delincuentes operan con total calma en el sitio.
Zona de riesgo para trabajadores y transeúntes
Más allá del robo de materiales, la inseguridad ha escalado hacia la integridad de las personas. Trabajadores de las empresas aledañas y ciudadanos que cruzan por la parte baja del puente denuncian ser víctimas constantes de asaltos.
Los afectados señalan tres factores críticos que facilitan el actuar de los delincuentes:
• Nula vigilancia: No existen recorridos constantes por parte de la Policía Municipal o Guardia Nacional.
• Puntos ciegos: La falta de iluminación y el robo de alambrado crean zonas de alta vulnerabilidad.
• Sin tecnología: Actualmente, esta zona no cuenta con monitoreo de cámaras de seguridad, lo que garantiza impunidad a los asaltantes.
Un contraste preocupante
Resulta paradójico que, siendo una de las obras emblema de la gestión actual, el mantenimiento y la protección de la misma no sean prioridad. Mientras la administración resalta la magnitud de la construcción, en la práctica, el bajopuente se percibe como «tierra de nadie» y el patrimonio de los salmantinos se desvanece entre el robo y el vandalismo.