SALAMANCA, GTO.- La noche del 16 de marzo de 2025, la violencia volvió a golpear a San José de Mendoza, una comunidad del municipio de Salamanca, cuando un grupo armado irrumpió en una cancha de usos múltiples y abrió fuego contra las personas que convivían en el lugar. El ataque dejó ocho jóvenes asesinados y varios heridos, entre ellos menores de edad, luego de que las víctimas fueran sorprendidas por ráfagas de disparos mientras familias y jóvenes se encontraban reunidos en la zona.

Aquella noche que debía ser de convivencia terminó en tragedia para toda la comunidad. Testigos señalaron que los agresores llegaron en vehículos, descendieron armados y dispararon indiscriminadamente contra quienes se encontraban en el lugar, provocando escenas de pánico y dolor que aún permanecen en la memoria colectiva.
Entre los sobrevivientes de ese ataque está José Alfredo Espita López, a quien todos conocen como “Freddy”, un niño que en ese momento tenía apenas 10 años y que hoy continúa enfrentando un largo proceso de recuperación tras las heridas que sufrió durante la agresión.
“Tengo 10 años y voy bien en mi recuperación. Voy bien en mi terapia, echándole ganas para poder caminar bien… y correr bien”, cuenta Freddy, con la serenidad que sorprende para alguien de su edad.
Desde entonces, su vida cambió por completo. Hospitales, cirugías y sesiones de rehabilitación se han convertido en parte de su rutina. Sin embargo, el miedo no ha sido más fuerte que su voluntad.
“A veces me ha dado miedo, pero he echado muchas ganas para olvidarme de todo eso”, relata.
Freddy continúa en terapias y ha sido sometido a varias cirugías en la pierna, pero asegura que los médicos le han dicho que su recuperación avanza bien. Su meta es clara: volver a caminar con normalidad… y después correr.
Como cualquier niño, también habla de sus sueños. Le gusta el fútbol —es aficionado del Club América— y espera pronto poder practicarlo nuevamente. Pero también tiene otro objetivo que nació después de lo ocurrido.
“Quiero ser Guardia Nacional o Ejército… para cuidar a la gente y cuidar a todas las personas”, dice.
A un año de la masacre que marcó a San José de Mendoza, la comunidad aún carga con el dolor y el recuerdo de los jóvenes que perdieron la vida. Sin embargo, historias como la de Freddy se han convertido en símbolo de resistencia.
Porque aunque la violencia intentó cambiar su historia, este niño de Salamanca sigue demostrando algo más fuerte que el miedo:
las ganas de levantarse y seguir adelante.