SALAMANCA, GTO. – El inicio de este 2026 ha dejado una postal recurrente en las calles de la ciudad: camellones y áreas públicas convertidos en depósitos de desechos. Lo que para muchos es una falla en el sistema de recolección, para otros es una evidencia clara de la falta de civismo y educación de una parte de la ciudadanía que prefiere deshacerse de su basura en la vía pública antes que esperar el paso del camión.

El pretexto de las fiestas.
Con las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, es una realidad que el volumen de desperdicios en los hogares salmantinos se incrementa considerablemente. Esta saturación impacta directamente en la logística del municipio; los camiones recolectores se llenan con mayor rapidez, lo que los obliga a interrumpir sus rutas para acudir a descargar y posteriormente retomar el servicio, generando retrasos naturales en los horarios habituales.
Camellones: Los vertederos de la conveniencia.
Sin embargo, el retraso no justifica la falta de higiene. En diversos puntos de la ciudad, especialmente en zonas prohibidas y camellones, han aparecido auténticas «montañas de bolsas». La práctica es común: ciudadanos que, por comodidad, depositan sus residuos en cualquier lugar fuera de su propiedad para evitar tener la basura dentro de casa, trasladando un problema individual al espacio común.
Educación vs. Gestión Gubernamental.
Para los salmantinos, el propósito de año nuevo de mantener una ciudad limpia y ordenada parece haber quedado en el olvido. La problemática se ha volcado erróneamente hacia un tema de gestión gubernamental, cuando en el fondo radica en un déficit de educación higiénica.
«No es que no pase el camión de la basura, es que la gente la deja donde sea con tal de no tenerla en su casa», señala el Sr. Roque vecino de la colonia Nativitas que sí respeta los tiempos del recolector y ven con molestia cómo sus propios vecinos ensucian el entorno.
Consecuencias de la falta de orden
La acumulación de basura en lugares no aptos no solo afecta la imagen urbana de Salamanca, sino que representa:
• Focos de infección: Riesgos sanitarios por la proliferación de fauna nociva.
• Obstrucción de drenajes: Las bolsas rotas por animales dispersan basura que termina en las alcantarillas.
• Sobrecarga del servicio: El personal de limpieza debe realizar esfuerzos extraordinarios para limpiar puntos críticos que no deberían existir.
El llamado de las autoridades y de la propia sociedad civil es claro: mantener a Salamanca limpia es un acto de educación y respeto hacia los demás. La ciudad no es más limpia por cuánto se barre, sino por qué tan poco se ensucia.