Tras los recientes crímenes que han cobrado la vida de menores de edad en Irapuato, el obispo Enrique Díaz Díaz aseguró que durante sus visitas pastorales ha encontrado entre la población un sentimiento de impotencia frente a la violencia y al actuar del crimen organizado.
El prelado señaló que en distintas comunidades las familias expresan sentirse rebasadas por la situación de inseguridad, particularmente ante hechos que afectan a personas ajenas a actividades delictivas.
Indicó que los asesinatos de niñas y niños obligan a reflexionar sobre la efectividad de las estrategias implementadas para recuperar la tranquilidad en la región, pues el impacto de la violencia continúa presente en la vida cotidiana de miles de personas.
Díaz Díaz reconoció que existen mayores operativos y acciones de vigilancia, sin embargo, consideró que la inseguridad sigue manifestándose en diferentes municipios del estado.
Asimismo, advirtió que el temor se ha convertido en una realidad constante para muchas familias, especialmente cuando las víctimas son menores de edad o ciudadanos sin relación con grupos criminales.
El obispo también señaló que el dolor provocado por los homicidios y las desapariciones permanece en comunidades de distintos municipios, donde las familias continúan enfrentando las consecuencias de la violencia.
Finalmente, llamó a mantener la exigencia de justicia y a no normalizar los hechos delictivos que han afectado a la niñez y a la sociedad guanajuatense.