Vecinos y Obra Pública, firman minuta para suspender operación de planta de asfalto municipal en la 18 de Marzo
SALAMANCA, GTO. – Habitantes de la colonia 18 de marzo y Humanista lograron que el Director de Obra Pública de Salamanca, Valentín Pérez Razo, se comprometiera a suspender la producción de la planta de asfalto ubicada en la mancha urbana, tras el rechazo total de la ciudadanía a una prórroga de operación.
Rechazo total a los «10 días de gracia»
Durante la reunión, el funcionario municipal solicitó a los vecinos un plazo de 10 días adicionales de producción para terminar los compromisos de material existentes, argumentando dificultades técnicas para reubicar la maquinaria de inmediato. Sin embargo, la propuesta fue tajantemente rechazada por los colonos.
»La salud no espera. Nos están dando largas y nuestros hijos están sufriendo las consecuencias», increpó uno de los representantes vecinales, quien denunció que incluso escuelas cercanas han tenido que cerrar sus puertas debido a los fétidos olores y las nubes de contaminación.
Afectaciones a la salud y «cadena de errores»
Los vecinos documentaron casos críticos de irritación en garganta y ojos, mencionando incluso el riesgo de que menores pierdan la vista por infecciones derivadas de las emisiones.
Asimismo, denunciaron una «cadena de errores» por parte de la administración municipal, al instalar la planta en un área de donación, cerca de zonas habitacionales y a menos de 20 metros de un pozo de agua potable.
Ante los cuestionamientos sobre el impacto ambiental, Pérez Razo admitió que la planta se encuentra en proceso de reubicación hacia un terreno fuera de la mancha urbana, reconociendo que opciones previas fueron descartadas (como un antiguo relleno sanitario) por no cumplir con las normas ambientales.
Firma de minuta y cese de operaciones
Pese a los intentos del director por justificar que la planta solo operó cinco días en marzo debido a condiciones climáticas, la presión social obligó a la elaboración de una minuta de trabajo. En dicho documento, los vecinos exigieron el cese inmediato de la producción y el resguardo de la maquinaria hasta su traslado definitivo.
«Ni calentadores solares ni tintes partidistas; lo que queremos es aire limpio», sentenciaron los colonos, desestimando cualquier intento de mediación que no fuera el apagado total de las máquinas.
Finalmente, el Director de Obra Pública se llevó el compromiso de no encender la planta y consultar con el Alcalde los términos finales para el retiro del equipo, bajo la vigilancia estricta de los comités vecinales que aseguran no darán un paso atrás en la defensa de su entorno.