El Partido Acción Nacional endureció su postura tras la salida de la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos, y rechazó de forma categórica los señalamientos en su contra, asegurando que la ruptura ocurre pese a reiterados intentos de diálogo que, afirma, no fueron atendidos.
En un comunicado conjunto, el Comité Ejecutivo Nacional y el Comité Directivo Estatal del PAN en Guanajuato desmintieron que hubiera falta de comunicación, calificando como “absolutamente falso” que no existieran canales abiertos.
Por el contrario, sostuvieron que hubo acercamientos formales a nivel municipal, estatal y nacional.
La dirigencia panista también marcó distancia frente a cualquier señalamiento de ataques o descalificaciones, al subrayar que el partido no recurre a ese tipo de prácticas ni avala “narrativas que pretendan distorsionar los hechos”, en medio de un contexto que está bajo escrutinio público.
En un tono firme, el PAN lanzó una advertencia directa al afirmar que la rendición de cuentas “no es negociable” y se aplicará sin excepciones, en un momento donde la ciudadanía exige claridad, legalidad y congruencia de sus autoridades.
El partido insistió en que ningún interés personal ni presión de grupo estará por encima del proyecto político, reafirmando su compromiso con León, Guanajuato y el país, mientras busca contener el impacto político de la salida de una de sus figuras más visibles en la entidad.
Además, el blanquiazul dejó en claro que no habrá marcha atrás en sus procesos internos, al asegurar que las candidaturas no se negocian, no se condicionan ni se imponen, y que serán definidas mediante mecanismos abiertos y democráticos, en lo que describieron como el fin de la discrecionalidad.
Finalmente, el PAN buscó cerrar filas al sostener que se mantiene unido, firme y con rumbo, defendiendo que su fortaleza no depende de una sola persona, sino de un proyecto respaldado por la ciudadanía, en medio de una de las tensiones políticas más relevantes en Guanajuato.