SALAMANCA, GTO. – Con el estruendo del tradicional silbato de la refinería y el cielo iluminado por juegos pirotécnicos, los habitantes de Salamanca dieron la bienvenida al 2026. Sin embargo, la celebración dejó una factura ambiental inmediata, alcanzando niveles críticos de contaminación apenas unas horas después del festejo.

Tradición y estruendo.
En punto de las 00:00 horas de este 1 de enero, el emblemático silbato de la refinería «Ing. Antonio M. Amor» retumbó en los hogares salmantinos, marcando oficialmente el inicio del nuevo año. En medio de los abrazos, las familias degustaron cenas preparadas especialmente para la ocasión, donde las uvas fueron las protagonistas para quienes buscaban cumplir sus propósitos y deseos para el ciclo que comienza.
Además del brindis, se observaron diversos rituales en las colonias del municipio, desde paseos con maletas hasta el uso de prendas de colores específicos, reflejando la esperanza de prosperidad de la ciudadanía.
El costo de la celebración: «Extremadamente mala» calidad del aire.
A pesar del espectáculo visual que ofrecieron los fuegos artificiales, la quema masiva de pólvora e iluminación de colores tuvo consecuencias directas en el entorno. Para las 03:00 am, el Sistema de Monitoreo registró una calidad del aire «Extremadamente Mala».
Los reportes oficiales y ciudadanos destacaron lo siguiente:
• La estación DIF reportó el nivel más alto de contaminación (Extremadamente Mala) debido a la concentración de partículas PM2.5.
• El principal factor de este deterioro fue el uso de pirotecnia y el encendido de fogatas durante la madrugada.
• Diversos vehículos en la ciudad amanecieron con una visible capa de tisne en la carrocería, evidenciando la saturación de contaminantes en el ambiente.
Recomendaciones urgentes.
Debido a la densidad de contaminantes, se ha exhortado a la población a permanecer en espacios interiores, mantener cerradas puertas y ventanas, y evitar cualquier actividad física al aire libre hasta que las condiciones mejoren.