SALAMANCA, GTO. – Las calles del centro histórico de Salamanca se preparan para recibir una de las manifestaciones de fe más profundas y antiguas del Bajío. Este Viernes Santo, la Procesión del Silencio alcanzará un hito histórico al cumplir 60 años de realizarse de manera ininterrumpida (salvo por el breve paréntesis de la pandemia), consolidándose como el pilar del turismo religioso en la región.
Una tradición con raíces en el siglo XVII
Aunque la versión moderna que conocemos hoy fue instituida en 1966 por el fraile agustino Camilo Montes Vega, cronistas locales señalan que esta práctica tiene sus antecedentes en el siglo XVII. Este 2026, la edición de diamante no solo celebra seis décadas de organización formal, sino siglos de devoción arraigada en el corazón de los salmantinos.
Cofradías y misticismo: El recorrido
La procesión está integrada por 11 cofradías (y hasta 16 grupos participantes en años recientes), compuestas por fieles que, vestidos con túnicas y capuchas, avanzan al ritmo fúnebre de los tambores. Entre las imágenes más veneradas que recorren las calles destacan:
*El Cristo Negro del Sr. Del Hospital
* El Ecce Homo
* El Señor de la Columna
* El Señor del Perdón (una pieza del siglo XVIII con incrustaciones óseas humanas)
* El Santo Entierro
* La Virgen de la Soledad
* Novedad 2026: Para este aniversario, se ha anunciado la inclusión de un nuevo paso con la imagen de Santa María Magdalena, ampliando el cuerpo litúrgico del evento.
El contingente parte puntualmente a las 20:00 horas (8:00 PM) desde el emblemático Templo de San Agustín. Se espera la participación de entre 1,200 y 1,500 cofrades, y una afluencia de miles de espectadores, incluyendo visitantes de otros estados y migrantes que regresan de Estados Unidos y Canadá exclusivamente para esta fecha.
Salamanca se posiciona como la cuarta procesión más antigua del Bajío, solo detrás de Querétaro, San Luis Potosí y Celaya. Su relevancia trasciende lo municipal, siendo una pieza clave del patrimonio cultural y religioso del estado de Guanajuato.
Más que una marcha, una identidad
El silencio sepulcral, solo roto por el redoble de tambores y el ocasional canto de una saeta, convierte al centro de la ciudad en un escenario de reflexión colectiva.
Para Guanajuato, esta procesión es un recordatorio de la riqueza artística y espiritual de la orden agustina y una muestra de cómo la tradición puede sobrevivir al paso de la modernidad.
Se recomienda a los asistentes llegar con al menos una hora de anticipación y respetar el silencio absoluto durante el paso de las imágenes como muestra de respeto a la tradición.