La presencia de Grecia Quiroz en el salón de Pleno del Senado de la República fue un acto plenamente legítimo, institucional y apegado a las prácticas parlamentarias. Quiero ser puntual: no se requiere la invitación de un grupo parlamentario ni una decisión colectiva para que una persona acceda al recinto. La práctica es clara: basta con la invitación de una senadora o un senador. En este caso, fui yo, en mi carácter de senador de la República, quien la invitó, como ocurre de manera habitual con presidentas y presidentes municipales de todo el país.
Asimismo, es fundamental dejar claro que su visita en ningún momento tuvo un carácter de provocación hacia ninguna senadora o senador. Por el contrario, su presencia respondió a un propósito institucional y cultural: extender una invitación al tianguis de artesanos más grande de América Latina, que se celebra en Uruapan, Michoacán, un evento emblemático que enaltece nuestras raíces, fortalece nuestra identidad y reconoce el talento de miles de artesanas y artesanos mexicanos.
Como presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República, es mi responsabilidad impulsar iniciativas, foros y espacios que promuevan un mercado justo, el desarrollo regional y la economía social. Esa es, precisamente, la vocación del tianguis artesanal: generar oportunidades, fortalecer el comercio local y reconocer el valor del trabajo de nuestras comunidades.
La apertura del Senado es fundamental para fortalecer nuestra democracia, porque garantiza que todas las voces sean escuchadas y respetadas. En ese marco, mi postura es firme: Grecia Quiroz cuenta y debe contar con toda nuestra solidaridad, respeto y acompañamiento ante la situación profundamente dolorosa que ha vivido. Como lo ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum, a Grecia se le debe brindar un respaldo especial y todo el apoyo que requiera. Este acompañamiento debe traducirse en acciones concretas que garanticen su atención integral, protección y seguimiento institucional.
En este caso, existían además razones humanas que lo hacían aún más pertinente: su esposo, Carlos Manzo, fue amigo de varias y varios senadores durante la pasada legislatura. Por ello, su presencia en el Senado no solo fue institucionalmente correcta, sino también profundamente legítima en el plano humano.
Es importante dejar constancia de que, al ingresar al Senado, Grecia fue recibida por diversas senadoras y senadores, quienes la saludaron, la abrazaron y le expresaron su solidaridad y acompañamiento. Entre ellas y ellos se encuentran Malú Mícher, Simey Bautista, Cecilia Guadiana, Nora Ruvalcaba, Lucía Trasviña, Nino Morales y Óscar Cantón Zetina, entre otras y otros legisladores. Esto demuestra que, más allá de cualquier interpretación, prevaleció un gesto de empatía, respeto y unidad.
Al mismo tiempo, el Senado de la República debe mantenerse como un espacio de institucionalidad, respeto y debate responsable. El debate es legítimo y necesario en una democracia, pero debe darse con responsabilidad y dentro de los cauces institucionales. No podemos ni debemos mezclar una causa humana, social y de justicia con disputas políticas o electorales. Son planos distintos, y confundirlos no solo es irresponsable, sino que lastima aún más a quien ha sido víctima de circunstancias graves. El respaldo a Grecia no está en discusión.
Respecto a los cuestionamientos públicos planteados en la conferencia matutina, incluidos aquellos vinculados a posibles casos de violencia política de género, es importante subrayar que corresponde a las autoridades competentes conocer de estos asuntos, conforme al debido proceso y con apego a la legalidad. Este tipo de temas deben atenderse con seriedad, responsabilidad y perspectiva de género, garantizando siempre el respeto a los derechos de todas las personas involucradas. Solo a través de los cauces institucionales y procedimientos formales se podrá arribar al esclarecimiento de los hechos.
México necesita instituciones firmes, pero también sensibilidad. El dolor no puede ni debe ser utilizado como herramienta de confrontación política ni instrumentalizado bajo ninguna circunstancia; tampoco la política puede colocarse por encima de la justicia. Hago un llamado respetuoso a todas y todos los actores políticos, a los medios de comunicación y a la opinión pública a conducirse con responsabilidad, sensibilidad y apego a la verdad. Hoy más que nunca, nos corresponde actuar con altura de miras, prudencia y responsabilidad.