El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, advirtió que México atraviesa una crisis profunda que va más allá de la violencia, al señalar que la corrupción se ha convertido en una enfermedad que afecta todos los niveles de la sociedad.
Durante su mensaje dominical, el prelado expuso que, aunque los homicidios, el narcotráfico y delitos como extorsión y secuestro concentran la atención pública, la corrupción ha sido menos visibilizada pese a su impacto cotidiano.
Señaló que este fenómeno no solo se limita a las instituciones, sino que también ha permeado en la vida familiar y social, generando un deterioro progresivo que se ha normalizado entre la población.
El obispo destacó que esta problemática está ligada a la pérdida de valores, donde el dinero, el poder y la ambición han desplazado principios éticos y espirituales.
Asimismo, advirtió que la sociedad ha llegado a reconocer la gravedad de esta situación, pero sin asumir cambios reales, lo que perpetúa un entorno marcado por prácticas corruptas.
Díaz Díaz llamó a tomar conciencia de esta “enfermedad social” y a reflexionar sobre la necesidad de un cambio profundo para revertir sus efectos.