SALAMANCA, GTO. – Lo que debería ser un entorno seguro para el aprendizaje se ha convertido en un escenario de miedo y riesgo para los estudiantes de la Escuela Secundaria Técnica No. 38. Un grupo de padres de familia alzó la voz para denunciar una serie de irregularidades que van desde el consumo y distribución de drogas en los baños, hasta casos de bullying extremo y presuntos abusos, ante la aparente indiferencia de las autoridades escolares.
El turno vespertino es señalado como el más vulnerable. Madres de familia reportaron que sus hijos regresan a casa con síntomas físicos, como náuseas y fuertes dolores de cabeza, debido a la exposición al humo de marihuana y el uso de cigarrillos electrónicos (vapeadores) dentro del plantel.
Drogas en las aulas: «Me piden hasta la regla»
Uno de los testimonios más alarmantes revela que el consumo no se limita a los sanitarios. Una madre relató cómo su hija ha presenciado a compañeros utilizando útiles escolares para el consumo de sustancias: «Mi niña me dice que se están drogando en los salones. Me confesó que usan cocaína y hasta le piden su regla (para manipular la sustancia).
Los maestros lo saben; en una ocasión mi hija tuvo que salirse a vomitar por el olor y el maestro solo le dijo: ‘Ah sí, supe que se estaban drogando'».
Los padres aseguran que los alumnos de tercer grado son quienes presuntamente distribuyen las sustancias al resto de la comunidad estudiantil, aprovechando la falta de vigilancia en los pasillos y baños.
Bullying y violencia sistemática
La violencia física es otra constante que atormenta a los alumnos de primer ingreso. Una madre denunció que su hijo, quien padece asma, fue agredido por un compañero que lo sujetó del cuello, poniendo en riesgo su vida. Al reportarlo, la respuesta de la dirección fue minimizar el hecho, sugiriendo que el niño era «muy juguetón».
Otro caso expone cómo un estudiante de tercer año sufrió tres años de agresiones: «Le vaciaban el agua en la mochila, le escribían cosas obscenas y lo golpeaban. Cuando por fin se defendió, la maestra lo señaló a él como el agresor. La gente se cansa de ser buena gente», manifestó su familiar.
Directivos bajo la lupa: «No hacen nada»
La indignación de los padres se centra en la figura del Director y el Subdirector, a quienes acusan de no implementar protocolos de seguridad efectivos. Según los testimonios, la única medida tomada tras rumores de incidentes graves fue restringir el acceso al baño a solo dos minutos o prohibir su uso por completo durante un día, obligando a los menores a aguantar sus necesidades fisiológicas.
> «Le propuse al director que las mamás nos turnáramos para cuidar los baños y su respuesta fue que ‘les quitaríamos privacidad a los hijos’. Mientras tanto, hay niñas ‘moniqueadas’ (inhalando solventes) y jóvenes fumando cochinada», denunció una madre de familia.
>
Un llamado desesperado
La comunidad de padres de familia exige la destitución de los directivos y una intervención inmediata de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG).
El ambiente en la Técnica 38 es de miedo constante: los niños tienen pavor de ir al baño y los padres viven con la incertidumbre de si sus hijos regresarán sanos a casa.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades del plantel no han emitido una postura oficial respecto a las acusaciones de la supuesta venta de droga y falta de supervisión en el turno vespertino.