SALAMANCA, GTO. – Una ola de indignación y temor ha sacudido a la comunidad educativa de la Escuela Secundaria General No. 38. Padres de familia han roto el silencio para denunciar una serie de incidentes graves que presuntamente ocurren dentro del plantel, destacando una presuntas agresiones y el consumo de sustancias ilícitas, principalmente durante el turno vespertino.
La falta de supervisión en áreas críticas, como los sanitarios, ha convertido estos espacios en puntos ciegos donde la integridad de los menores se encuentra en riesgo constante.
El detonante: Presuntas agresiones y peleas dentro de los baños
El hecho que colmó la paciencia de los tutores ocurrió el pasado lunes. Según los testimonios recolectados, un alumno de primer grado habría sido víctima de una agresión por parte de un estudiante de tercer grado dentro de las instalaciones escolares.
A pesar de la gravedad del señalamiento, los padres aseguran que la dirección del plantel no ha implementado protocolos claros ni medidas de protección inmediatas, lo que ha generado una sensación de impunidad y desprotección.
La denuncia ciudadana apunta a que los baños de la secundaria se han convertido en escenarios de diversas conductas de riesgo:
• Violencia grabada: Se reportan peleas constantes que son filmadas por los mismos estudiantes para ser difundidas en redes sociales.
• Consumo de drogas: Padres aseguran tener conocimiento de la presencia y consumo de estupefacientes entre los alumnos en estas áreas.
• Nula vigilancia: «Nos preocupa la seguridad de nuestros hijos porque no hay vigilancia en los baños y esto está pasando en el turno de la tarde», sentenciaron los denunciantes.
Exigencia de intervención inmediata
Ante la gravedad de los hechos, la comunidad de padres de familia hace un llamado enérgico a la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) y a las autoridades competentes para que intervengan de manera urgente.
Exigen una investigación a fondo sobre la presunta agresión, el reforzamiento de la vigilancia en el turno vespertino y la implementación de programas de prevención de adicciones y violencia escolar.
»No podemos esperar a que ocurra una tragedia mayor. Queremos que la escuela sea un lugar seguro para aprender, no un lugar donde nuestros hijos corran peligro», señalaron los padres afectados.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades escolares no han emitido una postura oficial respecto a estas denuncias. Se espera que en las próximas horas se den a conocer las medidas que tomará la institución para garantizar la seguridad del alumnado.