VALTIERRILLA, SALAMANCA, GTO– En una solemne celebración presidida por el Obispo de la Diócesis de Irapuato, Monseñor Enrique Díaz Díaz, la comunidad de Valtierrilla conmemoró este 5 de febrero el 98 aniversario del martirio de San Bernabé de Jesús Méndez Montoya. Durante la Santa Eucaristía, el prelado recordó la figura del «Padre Méndez», el sacerdote humilde y carpintero que en 1928 entregó su vida defendiendo la Eucaristía durante la persecución religiosa.
La celebración adquirió un matiz histórico especial al enmarcarse en el centenario del inicio de la resistencia cristera (1926-2026). Monseñor Díaz Díaz destacó que este periodo representó uno de los momentos «más dolorosos y oscuros» para la libertad religiosa en México, donde Guanajuato se distinguió por una respuesta llena de fe y valentía.
Un sacrificio por la Eucaristía.
El Obispo relató con emotividad el momento final del santo salmantino. El 5 de febrero de 1928, al ser descubierto por la milicia federal, la única preocupación del Padre Méndez fue resguardar el copón con las hostias consagradas bajo su gabán para evitar su profanación.
»San Bernabé no tomó las armas, él buscaba la paz. Tomó la Eucaristía y la defensa de su fe con su propia vida», enfatizó el Obispo de Irapuato, recordando las palabras del mártir: «Si soy cura, soy sacerdote de Cristo».
Los «nuevos retos» de la fe: De la indiferencia a la violencia.
En su homilía, Enrique Díaz Díaz conectó el sacrificio del siglo pasado con las dificultades que enfrenta la sociedad en 2026. Advirtió que, aunque hoy no hay fusilamientos, existen intentos de «descristianizar la cultura» a través del materialismo, la indiferencia y los ataques a la familia.
Monseñor señaló puntos críticos que requieren la valentía de los fieles hoy en día:
• La defensa de la vida: Desde el vientre materno hasta la muerte natural.
• Comunidades bajo asedio: El impacto del crimen y la violencia que obliga a muchos a vivir su fe con miedo o en el ocultamiento.
• Coherencia pública: La necesidad de que la fe se viva plenamente en la política, la sociedad y la familia.
Artesanos de la paz desde el hogar.
El jerarca de la Iglesia en Irapuato hizo un llamado enérgico a la feligresía para convertirse en «artesanos de la paz». Subrayó que la construcción de una sociedad justa debe comenzar desde el interior de las casas.
»No se puede decir que construimos la paz si en nuestros hogares hay violencia, discriminación o desprecios», sentenció el Obispo, instando a los salmantinos a ser «luz y sal» en una sociedad que a veces camina en tinieblas.
La celebración concluyó con los tradicionales gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y «¡Viva el Padre Méndez!», reafirmando el compromiso de la comunidad con el legado del santo que regó con su sangre el suelo de Valtierrilla.