El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, manifestó su respaldo al cambio en la estrategia federal de seguridad tras el operativo del 22 de febrero en el que fue abatido “El Mencho”.
Durante su conferencia dominical, el líder católico reconoció que existe inquietud social por los recientes hechos de violencia, pero consideró acertado el viraje en la política de seguridad.
Señaló que dejar atrás la estrategia de “abrazos y no balazos” representa, desde su perspectiva, una postura más firme frente al crimen organizado.
El prelado indicó que los acontecimientos recientes evidenciaron el nivel de riesgo al que pueden quedar expuestas comunidades enteras ante reacciones violentas.
Recordó que en su entorno se registraron actos como la quema de autobuses cerca de espacios religiosos, lo que generó temor entre la población.
Díaz Díaz subrayó que la percepción de desprotección debe ser atendida con estrategias claras y eficaces por parte de las autoridades.
Asimismo, enfatizó que el problema de la inseguridad es serio y demanda coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
Finalmente, destacó que los efectos de la violencia del domingo alcanzaron a por lo menos 22 estados del país, lo que muestra el impacto nacional del fenómeno.
*Obispo llama a fortalecer la familia ante violencia y desafíos digitales*
El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, señaló que la familia vive una realidad marcada por la violencia, la incertidumbre y cambios culturales que afectan la convivencia diaria en los hogares.
Indicó que durante las visitas pastorales se ha abierto un espacio de diálogo con padres de familia para conocer de primera mano las dificultades que enfrentan en sus comunidades.
Entre los principales problemas detectados se encuentran el temor por la seguridad de niños y jóvenes, así como la falta de herramientas para orientar a las nuevas generaciones en el uso responsable de la tecnología.
El impacto de la cultura digital ha sido uno de los temas más recurrentes, pues los padres expresan sentirse rebasados ante la cantidad de información que circula en redes y plataformas digitales, dio el prelado.
Pero, declaró que a esto se suman las presiones laborales y económicas que reducen el tiempo de convivencia familiar, debilitando el diálogo y la cercanía entre sus integrantes.
Ante este panorama, dijo que la Diócesis ha reforzado la pastoral familiar como una de sus prioridades, promoviendo encuentros y procesos de formación para acompañar a las comunidades.
Además de que se han realizado capacitaciones para coordinadores en distintas zonas, con el objetivo de formar líderes capaces de atender esta problemática desde una perspectiva cercana y humana.
El obispo reiteró que la Iglesia continuará impulsando acciones concretas para fortalecer a las familias, convencido de que son el pilar fundamental de la sociedad y requieren acompañamiento permanente.