SALAMANCA, GTO. – En un ambiente de profunda gratitud y respeto, la comunidad salmantina, autoridades municipales y el sector educativo se reunieron para rendir un homenaje póstumo al Ing. Luis Francisco Águila Ramírez, quien fuera alcalde interino de Salamanca en el año 2006 durante la administración de Genaro Carreño Muro.

El evento destacó no solo su paso por la vida pública, sino su invaluable legado como catedrático y ciudadano ejemplar. Águila Ramírez, nacido en Guadalajara en 1955 pero salmantino por convicción desde los 25 años, fue recordado como un hombre que entendió que «el poder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás».
Un legado entre las aulas y la función pública.
Durante la ceremonia, se evocó su trayectoria profesional. Formado como ingeniero, su verdadera pasión encontró cauce en la docencia, donde por décadas formó a generaciones de jóvenes. En el ámbito político, su interinato en 2006 fue descrito como un periodo de sencillez y resultados, marcado por una visión de desarrollo social y un trato humano que le ganó el afecto de diversos sectores.
»Fue un presidente ciudadano, un maestro de tiempo completo y un hombre que siempre tuvo una respuesta basada en la sabiduría y la humildad», mencionaron oradores durante el acto.
El último pase de lista: Guardia de honor y «Amor Eterno».
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada ocurrió cuando sus alumnos de la Escuela Secundaria Técnica No. 38 se hicieron presentes para rendirle una guardia de honor. Los jóvenes, que vieron en él no solo a un profesor de matemáticas o ciencias, sino a un mentor de vida, mostraron su respeto permaneciendo firmes junto al féretro.
Para finalizar el homenaje, las notas de «Amor Eterno» resonaron en el recinto, seguidas por el Himno de las Secundarias Técnicas, entonado con fuerza por los estudiantes presentes, simbolizando el cierre de un ciclo para un hombre que dedicó su vida a la enseñanza.
Una vida de servicio.
Familiares del ingeniero agradecieron las muestras de cariño, subrayando que, más allá de los cargos públicos, su mayor orgullo siempre fue su familia y el éxito de sus alumnos. El Ayuntamiento de Salamanca reconoció su entrega al municipio, destacando que su nombre queda grabado en la historia de la ciudad como un referente de integridad.
El Ing. Luis Francisco Águila Ramírez parte dejando un vacío en la academia y la política local, pero un legado vivo en cada uno de los estudiantes y ciudadanos que fueron tocados por su vocación de servicio.
Descanse en paz.