En el marco de su labor pastoral, el obispo de la diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, acompañó a familiares de las víctimas de la masacre ocurrida a finales de enero en la comunidad de Lomas de Flores, en Salamanca.
El ataque armado, perpetrado en un campo de fútbol, dejó 11 personas sin vida y más de diez lesionadas, hechos que mantienen a la comunidad en duelo.
El obispo informó sobre este acompañamiento a través de redes sociales, destacando la importancia de la cercanía de la Iglesia con quienes sufren las consecuencias de la violencia.
Durante la visita, expresó solidaridad con las familias afectadas y oró por su fortaleza ante el dolor provocado por la pérdida de sus seres queridos.
En el templo de la Santa Cruz se realizó una hora santa como espacio de oración y recogimiento, en la que participaron sacerdotes de la región.
La ceremonia incluyó momentos de silencio, reflexión y reparación espiritual por las agresiones contra la vida y la familia, así como peticiones por la paz.
La jornada concluyó con la bendición eucarística y la entrega de un mensaje escrito a los deudos, reafirmando el acompañamiento pastoral de la diócesis en este proceso de duelo.