Salamanca, Gto. – En medio del horror que embarga a la región, la historia de Brayan Daniel Ramírez Gutiérrez, de apenas 21 años, ha emergido como un símbolo de valentía y sacrificio. El joven, originario de la comunidad vecina de San José Temascatío, entregó su vida en un acto heroico que permitió salvar a dos personas durante el ataque en el campo deportivo de Loma de Flores.

La voz que se convirtió en escudo.
Minutos antes de la tragedia, Brayan Daniel cumplía con una de sus grandes pasiones: narrar la final de fútbol a través del sonido local. Como locutor del evento, compartía alegría y emoción con los asistentes desde la cabina de audio, sin imaginar que sus palabras frente al micrófono serían las últimas.
Al irrumpir el comando en el predio «Campo Cabañas», Brayan no buscó refugio solo para él. En un gesto de humanidad extraordinaria, el joven utilizó su propio cuerpo como escudo para proteger a una mujer y a su bebé que se encontraban cerca, recibiendo los impactos y logrando que ambos sobrevivieran al ataque.
Un lazo de amistad y tragedia.
Brayan Daniel era compañero de trabajo y amigo cercano de Carlos «Charly» Moreno; ambos acudieron desde sus comunidades para prestar servicios de audio y animación en el encuentro deportivo. Hoy, San José Temascatío y Loma de Flores lloran la pérdida de dos jóvenes trabajadores que solo buscaban salir adelante a través de su talento.
Un legado de luz.
Brayan Daniel es recordado por sus familiares y amigos como un joven de gran corazón y solidaridad inquebrantable. Hoy, su comunidad lo despide entre lágrimas, pero con el orgullo de saber que su nombre será recordado no solo como una víctima, sino como el joven que se convirtió en luz en medio de la oscuridad. Su sacrificio ha dejado una huella imborrable en el corazón de quienes hoy lo honran como un verdadero héroe de Salamanca.