Ante la imposibilidad de mantener vigilancia permanente en cada espacio deportivo del municipio, el director de Seguridad Pública de Salamanca, Juan Pablo Ramírez Talavera, lanzó un llamado enérgico a jugadores y aficionados: abandonar los campos inmediatamente después de los partidos y evitar la ingesta de bebidas alcohólicas en las instalaciones.
El fútbol tras la tragedia
La dinámica del deporte amateur en Salamanca cambió drásticamente tras la masacre ocurrida el pasado 25 de enero en la comunidad de Loma de Flores. Aunque la ciudadanía busca recuperar la normalidad en las canchas, el temor a que la inseguridad vuelva a manchar el deporte sigue latente.
Ramírez Talavera fue claro al señalar que el objetivo operativo de la policía es resguardar el desarrollo del juego, mas no las convivencias posteriores que suelen prolongarse hasta altas horas de la noche.
»No se queden posteriormente al juego, no es verbena, vámonos… si quieren convivir, vayamos a casa o algún lugar adecuado para ello», enfatizó el funcionario, advirtiendo que el alcohol suele ser el detonante de riñas y situaciones de riesgo «al calor de las copas».
Cobertura policial limitada
El director reconoció que la corporación enfrenta un reto logístico importante, ya que Salamanca cuenta con decenas de campos tanto en la zona urbana como en la rural que se utilizan simultáneamente, especialmente los domingos.
• Estrategia: La policía se presenta al inicio del encuentro y se retira al finalizar.
• Prioridad: Se ha puesto especial atención a ligas infantiles y juveniles, como el Torneo de Barrios, que involucra a 46 equipos de niños y jóvenes.
• Ajustes: Algunas ligas han modificado sus horarios de cierre de jornada para evitar que los partidos terminen de noche y se facilite el desalojo de las canchas.
Blindaje preventivo
A pesar de las limitaciones, se mantiene una coordinación con la Guardia Nacional y las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) para patrullar los complejos deportivos más concurridos, como los «Campos Nuevos».
El mensaje de la autoridad es preventivo: la seguridad en el deporte local no depende solo de la presencia de patrullas, sino de la disposición de la ciudadanía para no convertir los centros deportivos en puntos de reunión para el consumo de alcohol, garantizando así que el fútbol siga siendo un espacio familiar y seguro.