Salamanca, Gto. – Bajo una atmósfera de dolor y una notable ausencia de fuerza pública, este martes comenzaron los servicios fúnebres de las víctimas del ataque armado en la comunidad de Loma de Flores. Mientras los cortejos avanzaban por las calles, el clamor de los habitantes fue uno solo: una exigencia desesperada de seguridad real y permanente, no solo de reuniones de gabinete.

Una seguridad que no llega
A pesar de la magnitud de la tragedia, habitantes reportaron que durante los sepelios la presencia policial fue mínima. Aunque se observaron algunos rondines de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) y la Guardia Nacional, los vecinos aseguran que son insuficientes para el tamaño de la crisis que atraviesan.
El señor Eusebio, habitante de la zona, señaló que antes de la masacre los patrullajes eran prácticamente inexistentes. «Si acaso se ven, son de la Guardia Nacional, pero muchos de ellos ni siquiera conocen la zona», comentó, subrayando el abandono institucional que han padecido durante años.
El laberinto del 911
Una de las mayores quejas de la comunidad es la falta de respuesta ante las emergencias. Debido a que Loma de Flores se encuentra en los límites de dos municipios, los reportes al 911 se convierten en un laberinto burocrático, las llamadas suelen canalizarse primero a Irapuato, posteriormente se rebotan a Salamanca, el resultado es un tiempo de respuesta tardío que deja a la población en total vulnerabilidad durante incidentes o riñas.
Caminar con miedo, pero caminar.
Hoy, Loma de Flores presenta una estampa de resiliencia forzada. Los habitantes han salido a las calles para cumplir con sus obligaciones laborales, pero lo hacen con el temor marcado en el rostro. «Salimos porque tenemos que trabajar, pero el miedo no se quita», mencionan transeúntes.
El llamado a la acción
Más allá de las fotos en el C4 y los comunicados oficiales, los habitantes hicieron un llamado enérgico a los tres niveles de gobierno. Exigen que la coordinación se traduzca en patrullajes efectivos y en una estrategia que atienda la inseguridad que estas comunidades vienen cargando desde hace tiempo.
»No queremos más reuniones de seguridad, queremos seguridad en las calles», es el mensaje que envían a las autoridades federales, estatales y municipales, con la esperanza de que, una vez que pasen los entierros, Loma de Flores no vuelva a quedar en el olvido.