Redacción
Salamanca
Algunas costumbres y tradiciones pueden reavivarse con la esencia romántica que acompaña la festividad del 14 de febrero, “Día del Amor y la Amistad”. En esta fecha, parejas salmantinas tienen la oportunidad de retomar un ritual simbólico: grabar sus nombres en un candado, colocarlo en el puente “El Molinito” y lanzar la llave al Río Lerma.

Esta práctica, conocida como el ritual de los “candados del amor”, es una tradición internacional que alcanzó fama mundial en el Pont des Arts, en París. En el ámbito nacional también tiene arraigo en el llamado Puente del Amor, en León, Guanajuato.
En Salamanca, aunque la costumbre llegó a popularizarse años atrás, hoy puede ser retomada por las parejas que desean pedir que su relación perdure o se inmortalice.
La dinámica es sencilla pero cargada de simbolismo: los enamorados graban sus nombres o iniciales en un candado, lo aseguran a la estructura metálica del puente y posteriormente lanzan la llave al Río Lerma, como representación de una unión eterna e irrompible.
El candado funciona como un amuleto que protege el amor, atrae la felicidad y sella un compromiso inquebrantable. Tradición, costumbre o creencia, este acto se ha convertido en una expresión romántica que trasciende generaciones.
El Puente El Molinito es una estructura metálica construida alrededor de 1938 y actualmente forma parte de los conocidos “Puentes Gemelos” de la ciudad. Su diseño de acero remachado lo convierte en una pieza histórica que aporta un toque nostálgico y pintoresco a esta tradición.
Así, en el marco del “Día del Amor y la Amistad”, jóvenes y personas de todas las edades pueden encontrar en este emblemático sitio un espacio para sellar simbólicamente su historia de amor, manteniendo viva una práctica que une romanticismo, historia y tradición.